A bajarlo (el LDL)
porque mientras mas bajo mejor!
Bienvenidos de nuevo a In.Facts! En esta edición, abordaremos dos preguntas claves sobre el colesterol. Primero, aclararemos el misterio de "¿Qué tan bajo debería estar el colesterol LDL?. Luego, profundizaremos en estrategias no farmacológicas para reducir el colesterol, proporcionándoles el conocimiento y las herramientas necesarias para tomar el control.
Pregunta #1: ¿Qué Tan Bajo es Bajo?
Cuando se trata del manejo del colesterol, el nivel ideal varía según factores de riesgo individuales. Dividamos a la población en dos grupos principales. El primer grupo está formado por personas con enfermedad aterosclerótica documentada, como antecedentes de ataques cardíacos, intervenciones coronarias, cirugía de bypass, enfermedad arterial periférica o accidente cerebrovascular. Para este grupo, el objetivo es lograr un nivel de LDL por debajo de 55 mg/dl, y es que mientras más bajo, menor sera el riesgo de otro evento.
La segunda categoría incluye a personas sin antecedentes previos de aterosclerosis. Para este grupo el nivel ideal de LDL se basa en una fórmula que predice la probabilidad de sufrir eventos cardiovasculares. El problema con este método es que pone un énfasis sustancial en la edad, y presta menos atención a otros factores de riesgo significativos como la hipertensión o la diabetes. No es hasta que el paciente cumple 55 años que esta fórmula muestra un aumento al riesgo. Como resultado, la mayoría de las personas menores de 55 años tendrán un riesgo calculado de menos del 5%, que se considera bajo, por lo que no calificarán para la terapia a menos que su colesterol LDL supere los 190 mg/dl. Mi problema con este enfoque es que casi la mitad de todos los ataques cardíacos ocurren en pacientes menores de 65 años y aproximadamente el 25% afecta a adultos menores de 55 años. En muchos de estos casos, la muerte súbita es el primer signo de problemas. Si utilizamos estrictamente estas pautas, estaríamos permitiendo que los niveles elevados de colesterol no se traten hasta los últimos años de la década de los 50, momento en el que la enfermedad cardíaca puede haberse desarrollado.
Consideren esto: si tienen niveles de colesterol elevados en sus 30 y 40 años, es muy probable que sigan siendo altos en sus 60 y 70 años. ¿Por qué esperar para comenzar el tratamiento cuando los efectos perjudiciales del colesterol alto están tan bien documentados? ¿Por qué esperar el daño potencial cuando podemos actuar de manera proactiva para mitigar los riesgos?
En respuesta a esto, he adaptado mi práctica con un enfoque más proactivo. Busco activamente cualquier justificación para iniciar tratamiento más temprano, apuntando a un nivel de LDL de menos de 100 mg/dl, especialmente en presencia de factores de riesgo como la diabetes, hipertensión o antecedentes de tabaquismo. También utilizo una herramienta diagnóstica conocida como el "puntaje o “score” de calcio coronario", que ayuda a identificar calcificaciones en las arterias coronarias. Si esta prueba revela algún signo de enfermedad aterosclerótica, me esfuerzo por reducir el nivel de LDL por debajo de 70 mg/dl. Y en casos en los que el puntaje supere los 300, mi objetivo de LDL cae aún más por debajo de 55 mg/dl.
Pregunta #2: ¿Cómo Reducirlo?
Varios estudios importantes han destacado la importancia de la terapia farmacológica para reducir lípidos en la reducción del riesgo cardiovascular. El estudio 4S demostró una reducción del 30-42% en mortalidad y eventos cardíacos usando simvastatina en pacientes con enfermedad cardíaca. WOSCOPS mostró una reducción del 31% en el riesgo de sufrir un primer ataques cardíaco en hombres con colesterol LDL elevado que usaron pravastatina. El estudio HPS indicó una reducción del 25% en ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares con simvastatina, independientemente de los niveles iniciales de colesterol. Estos estudios solidifican colectivamente el papel significativo de la terapia para reducir lípidos, principalmente las estatinas, en diferentes grupos de pacientes.
Hacer cambios en la dieta para controlar los niveles de colesterol puede tener un impacto significativo en la salud cardíaca en general, lo que lleva a una reducción en los niveles de colesterol LDL. Aquí hay algunas estimaciones generales del porcentaje de reducción del colesterol asociado con cambios dietéticos específicos y ejemplos de alimentos que pueden ayudar a lograr estas reducciones:
Limitar las grasas saturadas y las grasas trans: La American Heart Association recomienda que solo el 5-6% de las calorías diarias provengan de grasas saturadas, lo que en una dieta típica de alrededor de 2,000 calorías al día serían aproximadamente 11-13 gramos. Cada reducción del 1% de la ingesta calórica total de grasas saturadas puede reducir los niveles de LDL en aproximadamente un 1 a 2%. Una cucharada de mantequilla contiene aproximadamente 7 gramos de grasa saturada; una onza de queso cheddar contiene aproximadamente 6 gramos de grasa saturada y una porción de 6 onzas de filete ribeye puede contener hasta 12 gramos de grasa saturada.
Agregar fibra soluble: Por cada 5-10 gramos adicionales de fibra soluble consumida al día, el colesterol LDL puede reducirse en aproximadamente un 3-5%. Los alimentos ricos en fibra soluble incluyen avena, cebada, legumbres (como frijoles, lentejas y garbanzos), frutas como manzanas y cítricos, verduras como coles de Bruselas y zanahorias, y semillas como chía y semillas de lino.
Esteroles/estanoles vegetales: Los alimentos con esteroles o estanoles vegetales añadidos pueden reducir el colesterol LDL en más del 10% cuando se consumen dos veces al día. Los estanoles y esteroles vegetales pueden estar naturalmente presentes en pequeñas cantidades en varias frutas, verduras, nueces y granos. Sin embargo, generalmente se agregan a ciertos productos alimenticios para aumentar su disponibilidad y efectividad. Pueden encontrarse en spreads especialmente fortificados, bebidas de yogurt y otros alimentos funcionales.
Pérdida de peso: En personas con sobrepeso, perder el 5-10% del peso corporal puede reducir el colesterol LDL en aproximadamente un 5-8%. Esto se puede lograr adoptando una dieta equilibrada y controlada en calorías que incluya una variedad de alimentos ricos en nutrientes y actividad física regular.
Papel del ejercicio: Si bien está bien establecido que el ejercicio regular puede ayudar a reducir el colesterol LDL, cuantificar el grado exacto de reducción del LDL es algo complejo. Esto se debe a que el efecto del ejercicio en el colesterol LDL varía considerablemente entre las personas debido a una variedad de factores, como la genética, la dieta, la composición corporal y el tipo, la intensidad y la duración del ejercicio.
Reconozco que mantener un estilo de vida ideal con dieta y ejercicio puede ser un desafío y, siendo sincero, incluso con las mejores prácticas, los niveles de colesterol LDL pueden persistir por encima del umbral deseado. Cuando nos encontramos con escenarios así, podemos recurrir a la terapia farmacológica. Con el tiempo, estos tratamientos se han vuelto impresionantemente potentes, manteniendo al mismo tiempo un perfil de efectos secundarios tolerable.
La próxima semana: Farmacia vs. Grasas.
Promueve salud, promueve alegría, promueve buena vibra!
Saludos cordiales,
Jaime Ghitelman
Editor, In.Facts



Muy buena información.